Bujalaro, y sus joyas escondidas en el Henares

Bujalaro, aunque habitado desde la Edad del Hierro, como muestra la existencia de un importante castro celtibérico en su término, debe su nombre a la más que probable presencia en época islámica de una pequeña torre o fortaleza propiedad de un tal Harum. Esta Burŷ al-Hārūn estaba situada en lo que era una importantísima vía de paso ya en la Prehistoria, cuyo trazado replica hoy la línea ferroviaria que une Guadalajara y Sigüenza. No es de extrañar, por lo tanto, que su emplazamiento tuviera una gran relevancia estratégica desde varios milenios antes de nuestra era, y que se pusiera en relación con las andanzas del Cid por estas tierras. Además, su condición lindera entre las comarcas de la Alcarria, la Serranía y la Campiña no hace sino amplificar su atractivo.

Ya en el siglo XIII la población es mencionada con el nombre de Boriaharo como una aldea perteneciente a Atienza, pero cuya iglesia dependía de la diócesis de Sigüenza. En el siglo XV, Bujalaro acabó perteneciendo al común de villa y tierra de Jadraque, y así pasaría los años, hasta que a mediados del siglo XVI se erigieran aquí dos de las joyas del Renacimiento en la comarca, ambas en la Iglesia de San Antón.

La primera de ellas es la portada del muro norte del templo, realizada en un exquisito estilo plateresco y fechada en el año 1540 por la inscripción que recorre el arquitrabe. Esta obra se yergue como un monumento de primer nivel dentro del Renacimiento seguntino y, aunque no se conoce su autoría, se sospecha que detrás estuvo la mano de alguno de los grandes del plateresco que por aquellas fechas ejercían sus labores en Sigüenza, como Nicolás de Durango, Francisco de Baeza o, incluso, el propio Alonso de Covarrubias. Sobre el arquitrabe que corona un arco semicircular flanqueado por columnas se eleva una imagen de la Virgen María que descansa en el interior de una bella hornacina que ya manifiesta los achaques del tiempo. Sin embargo, la belleza de esta obra maestra permanece inmutable al paso de los años.

La segunda de las joyas de la iglesia de San Antón de Bujalaro es el artesonado, también del siglo XVI, que cubre la única nave con la que cuenta el edificio. Esta techumbre de par y nudillo, de estilo claramente mudéjar, es la gran desconocida de estas tierras, hecho que resulta del todo sorprendente, ya que se trata, sin lugar a dudas, de la cubierta más vistosa de la comarca. De este modo, y siendo Bujalaro un ejemplo, hay infinidad de joyas brillantes en estas tierras no tan oscuras por las que fluye arenoso el río Henares. Como Grupo de Acción Local, ADEL Sierra Norte divulga los tesoros naturales y culturales de su territorio.

Relacionados

Can Rubiés; una oferta de bocadillos gastronómicos muy especial en pleno corazón de Port de la Selva

En el corazón de Port de la Selva, ubicado en la calle de I´llla, abre…

Complementos de lactancia para mamás por Lactancia.top

Todas las madres pretenden lo mejor para sus bebés recién nacidos. Es por ello que…

Consejos para reformar una terraza, por REFORMAS LEINAD

En este artículo se ofrecen consejos para preparar el proyecto de la reforma integral de…

5 consejos para conseguir el éxito de la reforma del hogar, por NOVOHOGAR

A continuación, se ofrecen 5 consejos clave para que la reforma integral sea un éxito….

Viajar por el Mediterráneo: propuestas para el verano de 2021. Por ARANTRAVEL

A continuación, se detallan algunas propuestas para viajes: los destinos turísticos a los que ir…

Nibble, una plataforma de crowdlending ideal para obtener altos ingresos pasivos

En febrero de 2021 Nibble cumplió un año. A pesar de que Nibble es una…